Exhortación y bendición

32. Reparen todos los hermanos y las hermanas que, por encima de todo, deben anhelar tener el espíritu del Señor y su santa operación6. Y siempre sumisos a la Santa Iglesia, firmes en la fe católica, deben observar la pobreza y humildad y el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, que firmemente prometieron7.

Y todo el que guarde estas cosas, sea colmado en el cielo de la bendición del Altísimo Padre y en la tierra de la bendición de su amado Hijo, con el Espíritu Santo Paráclito y con todos los ángeles de los cielos y con todos los santos. Y yo, el hermano Francisco, su siervo pequeñuelo, les confirmo, cuanto puedo, interior y exteriormente, esta santísima bendición8.

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6 2R 10, 8; cf. RsC 10, 7.    
7 2R 12, 4.    
8 Test 40-41.