V - Como servir y trabajar

18. Como hermanos y hermanas pobres, a quienes el Señor ha dado la gracia de servir y de trabajar1, sirvan y trabajen con fidelidad y con devoción, de tal manera que, evitando la ociosidad, enemiga del alma, no apaguen el espíritu de la santa oración y devoción, al que deben servir las demás cosas temporales.

19. Y como fruto del trabajo, destinen para sí y para sus hermanos, lo necesario para la vida corporal, y esto humildemente, como corresponde a siervos de Dios y seguidores de la santísima pobreza2.
Y procuren distribuir a los pobres todo lo que les sobrare. Nunca han de desear estar sobre los demás, antes bien han de ser servidores y estar sometidos a toda humana criatura por Dios3.

20. Los hermanos y las hermanas sean apacibles, pacíficos y mesurados, mansos y humildes4, hablando con todos dignamente, como conviene. Y, dondequiera que estén y a cualquier parte que vayan por el mundo, no litiguen ni contiendan de palabra y no juzguen a los demás, sino que han de mostrarse alegres en el Señor5, jubilosos y oportunamente agradables6.
Y saluden diciendo: “¡El Señor te dé la paz!7”.
 

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1 2R 5, 1-2; cf. RsC 7, 1-2.    
2 2R 5, 3-4; cf. 1R 2, 4; 9, 8.    
3 1P 2, 13; 2CtaF 47.    
4 Cf. 2R 2, 17; 3, 10.
5 Cf. Flp 4, 4.    
6 1R 7, 16.    
7 Test 23.