La Hora Santa Nocturna de la Madre Margarita

La Hermana Nepomucena Ziggal lo contaba, después de años, a la Hna. Gertrudis Neuwrith, a la Hermana Angelina Krizanic y a algunas Hermanas más.

Una vez, de vuelta a Algersdorf, las Hermanas deseaban saber de boca de la Superiora Hna. Margarita cómo le había ido. Sin rodeos contó ella que el diálogo fue breve, y para sus necesidades, sin éxito. "Así, perdí las últimas esperanzas, porque la Madre General no me escuchaba. Hizo con la mano un ademán de rechazo y se fue. Me apuré tras ella, pero no la encontré más. Me fui yo también. Nos separamos sin decirnos adiós. Durante el camino, de vuelta, pensaba qué hacer ahora. Fue la conclusión: salida de Algersdorf, como aconsejaron la presidenta de la Asociación y el Padre Jesuita, quien me explicó claramente cómo sería la fundación de la nueva congregación religiosa diocesana, aquí, en Maribor.

Queridas Hermanas, yo saldré de nuestra comunidad de Algersdorf confiando en la Providencia de Dios y en la Madre María del Rosario, con el permiso del Obispo de Graz y del Obispo de Maribor, Stepisnik. Tomaré sobre mí el peso de la fundación de la nueva congregación. Consciente del riesgo inevitable y de mi impotencia, desearía hacer la oración de "horas santas nocturnas" antes de la fiesta de la Madre de Dios del Santo Rosario, pidiendo la ayuda y la inspiración. Les pido, Hermanas, que no me dejen sola en las presentes dificultades. Recen conmigo para que esta decisión más sea según la voluntad de Dios, a mayor gloria y para la salvación de las almas de la juventud abandonada aquí."

"Rezaremos con usted, por supuesto", le prometimos; pero "Rezaremos también por nosotras mismas, pidiendo que el buen Dios nos muestre qué debemos hacer, cómo decidirnos cuando llegue el momento. Pero para mí, estoy convencida, ya, ahora (Hna. Nepomucena) que, sin estos nuestros niños descuidados, en algún otro lugar, por mejor organizadas condiciones escolares que fueran, no podría ser tan feliz como lo soy entre ellos. Una vez lavados, hechas las trenzas, cambiada la ropa, veo como se observan contentos y felices, porque para ellos también está abriéndose una vida nueva, más feliz y más linda.”

Hasta entonces no conocíamos todavía las horas santas nocturnas. Preguntamos a la Superiora Margarita cómo la íbamos a practicar y qué íbamos a rezar. Ella las conocía, porque en casa rezaba como niñita al lado de la madre, delante de la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, esta hora santa nocturna, para que el nuevo matrimonio de ella fuera feliz. Estando con el tío, antes de ir al convento, también se despidió del mundo con una hora santa nocturna."

La Madre nos enseñaba de esta manera: "Toda oración es elevación del espíritu a Dios. Con el corazón puro lleno de confianza nos dirigimos humildemente a Dios y a la Madre de Dios con las oraciones de petición, con la penitencia y la mortificación, con las privaciones en la comida, bebida, sueño, incluida la misma hora santa nocturna. En estas circunstancias, estando sobrecargadas con los deberes el ayuno y las distintas mortificaciones no serían recomendables; pero sí procuremos la limpieza de conciencia con una buena confesión y con el propósito de no hablar nunca algo malo, agravante de nuestras Hermanas de Algersdorf. Tomemos todo lo que nos pasó y nos pasará todavía en este asunto como permitido por Dios y como Plan de la Providencia de Dios, cuyos caminos nos son desconocidos. Pero les recomendaría algo especialmente, para siempre, no sólo para la hora santa nocturna de ahora. Si desean que Dios escuche sus peticiones, no recen con la conciencia cargada de faltas contra el amor al prójimo. Jesús nos enseñó: "… y perdónanos como también nosotros perdonamos a nuestros ..." … "Cuidémonos de las faltas contra el amor al prójimo, a la colaboración, a la cohermana, superiora y a tantos otros, con los cuales nos encontraremos, y que no son según la medida de nuestro pensar por lo que los despreciamos y les pedimos cuenta de todo. Y nos olvidamos, haciendo así que aquellos numerosos a quienes condenamos puedan ser más amados por Dios que nosotras, que no nos damos cuenta de nuestros vaso interior no purificado, que una vez Jesús condenó en la sinagoga, durante su vida terrenal"

A las ocho de la noche, en la vigilia de la Madre de Dios del Santo Rosario, dimos comienzo a las horas santas nocturnas. Nos encomendamos al Espíritu Santo, entregándonos a nosotras mismas, y a nuestras oraciones al Corazón de Jesús. Rezábamos alternativamente en voz afta y en silencio el rosario y el viacrusis, letanías, etc. Intercambiábamos pasajes del Evangelio. Los mensajes evangélicos nos servían de estímulo para un diálogo silencioso con Dios o para una conversación espiritual en voz afta. Todo uníamos con las peticiones del corazón por nuestras necesidades, y planes para el futuro, cualquiera que El nos confiara. A la oración en común agregábamos nuestra prontitud sumisa: "Que todo se haga según el plan de la Providencia de Dios".

Después de una horas de oración, comenzábamos a sentir fatiga, de los que la Hna. Margarita sip dio cuenta y nos mandaba a descansar. Rezábamos, todavía, juntas la oración para la noche, ofreciéndola; compuesta probablemente por ella misma, según su propio sentir (opinión de las Hermanas), y que en el tiempo de su vida rezábamos después de la oración nocturna. Dice así: "Bienamado Corazón de María, como de noche yo misma no puedo alabar a Dios, te pido que lo alabes Tú en mi lugar. Con cada latido de mi corazón lleva a la Santísima Trinidad mil veces gloria y honor. Lo mismo que al Sagrado Corazón de Jesús. Acepta como signo de mi amor por Ti todo mi respirar, lo mismo que para tu Hijo. Oh, querida Madre, acéptame esta noche en tu especial protección y bendíceme. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo: Amén?" (4)

Al llegar, por la mañana a la capilla, encontrábamos allí a la Superiora Margarita con el rosario en la mano, arrodillada, toda encorvada delante del altar. Rezábamos en común la oración de la mañana y nos íbamos a misa.

En el desayuno la Superiora estaba completamente calmada, como si no hubiera tenido detrás suyo una noche sin dormir, un ayuno a pan y agua y, lo que sabía sólo ella misma, también varias mortificaciones y ejercicios de penitencia.

Ahora tenía delante de sí muchas preocupaciones y se presentaban los caminosa recorrer. Estaba ya proyectado y programado el posible futuro de la Congregación independiente, que necesitaría muchos medios económicos y de enseñanza y formación bien reflexionados. Haría todo sin dejar de aprovechar ninguna ocasión; ella misma rezaría, y con ella sus buenas Hermanas confiando en la Providencia de Dios que lo dirige todo para que todo fuera en provecho de la juventud y para la gloria de Dios.

Para nuestra Superiora comenzaron los viajes: primero para ver al Obispo de Graz, Awnger, con el cual habló de sus asuntos francamente. Este Obispo demostró mucha comprensión ante su proyecto, comprendió la situacióny habló él mismo, personalmente con el gobierno religioso de Algersdorf. Decidió que las Hermanas que tenían la intención de salir, y que se encontraran bajo su jurisdicción, dieran este paso con plena libertad, uniéndose a la nueva Congregación diocesana de Maribor. Según el relato de la Hermana Nepomucena Ziggal, se realizó esto de verdad bajo su dirección.

Al mismo tiempo el ordinario de Graz las disperIpó de todas las obligaciones asumidas al comienzo de su vida religiosa de Algersdorf.

La Hermana Nepomucena contó, además, a las Hermanas sobre la plena armonía en este asunto importante entre el Obispo de G raz -Sekau Zwerger y el Obispo lavantino de Maribor, Stepisnik. Realizaron sin complicaciones, de común acuerdo, las diligencias oficiales para la salida legítima de las Hermanas de Algersdorf, según las normas eclesiásticas de entonces, y las leyes.

Algunas Hermanas mayores, como, por ejemplo, la Madre Angelina Krizanic, La Hna. Regina Gosak, la Hna. Felicita Kalinsek, las Hermanas Neuwrith Brígida y Gertrudis, la Hna. Fabijana, la Hna. Aleksija Erzar y muchas otras, afirmaban que el Obispo de Graz estaba en favor de las ideas, cuando la Hna. Margarita le aclaró la necesidad del trabajo para la juventud abandonada. Por eso apoyaba a las Hermanas que deseaban separarse.

La instalación de la nueva congregación de las Hermanas educacionistas de Maribor fue un poco retardada por el Gobierno Regional de Graz. Según la legislación en vigencia de la Monarquía Austro-Húngara, la Diócesis no podía, sin el permiso del Gobierno Regional, bajo el cual se encontraba, instalar una nueva institución religiosa.

Esta legislación se refería, en general, al problema económico: ¿quién serviría de garante?; que en caso de posibles compras, ¿quién pagaría las deudas?, etc.

Finalmente el Gobierno Regional de Graz emitió el permiso de instalación en base de la intervención escrita del Ordinario de Maribor y la garantía de la Asociación de Damas Católicas. Esta Asociación de beneficencia se encargaba de la nueva institución, responsabilidad que fue, oficialmente, registrada.

Así se suprimió el último obstáculo para la fundación y la instalación de la Congregación de Hermanas Educacionistas de Maribor. Pasó, como escribió el historiador dr. Kovacic, "que de esta Asociación nació el Instituto de las Hermanas Educacionistas de Maribor, que creció en un árbol imponente".

Cuando el Gobierno Regional de Graz permitió la separación e instalación, la Hermana Margarita, valiente y emprendedora, confiando en la Providencia de Dios, comenzó enseguida con los proyectos para agrandar el instituto: la compra de la casa y del terreno para la construcción, de los objetos indispensables para las necesidades de la escuela, del estudio y de la vivienda, para el internado y el convento de las Hermanas en Maribor.

En este trabajo ayudaban "a nuestra fundadora Hna. Margarita", como gustaba decir la Hna. Nepomucena Ziggal, maternalmente las buenas señoras de la Asociación; ante todo la presidenta, señora Brandys, y el conde Brandys con muchos servicios de mediación y con el apoyo material (transportes, obreros). Fue una gran bienhechora, también, la señora Schmiderer y muchos otros.

Según los relatos de las Hermanas de entonces, el asunto no se desarrollaba, sin embargo, sin muchas dificultades, complicaciones difíciles y oposiciones. Todavía se necesitaban las "horas santas nocturnas", todavía el apoyo con pan y agua, todavía el cinturón de penitencia y otros objetos de penitencia; todavía andar pidiendo limosna, hasta en Viena, la Capital de la monarquía, hasta la ciudad de Praga, en Checoslovaquia y otros lugares de Austria. Donde más a menudo iban a pedir limosna fue la región de Stajerska, de donde ya venían buenas chicas como aspirantes para las Hermanas Educacionistas de Maribor.

La preocupación por la formación de las jóvenes la asumió por completo la fundadora, Hna. Margarita Puhar. Para todo esto se necesitaba una oración confiada de los rosarios, por eso clamaban centenares de veces a la Señora del Santo Rosario: "Dios te salve María, llena de gracia, el Señor es contigo, bendita tú entre las mujeres y bendito es el fruto se tu vientre, Jesús, que tú, oh Virgen..."

¡Cómo les gustaba a estas primeras Hermanas sacrificadas rezar! ¡Cómo les gustaba hacer penitencia!, porque se trataba de su nueva congregación en Maribor, que enseñaría y educaría a aquellos niños por los cuales se decidieron salir de la comunidad religiosa de Algersdorf, y quedaron en Maribor, en las condiciones verdaderamente miserables. ¡Todo a causa de estos niños abandonados y de sus almas, que pertenecen a Dios, pero, también, a causa de su vida digna y feliz en su futura profesión honesta, con ayuda de Dios!

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(4) Esta oración la oyó en Repnje el dr. Francisco Kimovec, quien corrigió los arcaísmos. Este ofrecimiento vespertino corregido llevaba conmigo a todas las filiales a donde me mandaban y lo rezábamos.